¿Quién vigila a los vigilantes?

¿Quién vigila a los vigilantes?

El otro día Donald Trump se enfadó porque le habían baneado un tweet en Twitter por decir cosas que eran falsas. A raíz de eso, se ha originado una interesante escalada de intereses, con Trump utilizando la cuenta de la Casa Blanca para dar visibilidad a siguientes Tweets que también han sido escondidos por Twitter por incitar a la violencia.

No voy a entrar a valorar la locura que me parece todo lo que hace Donald Trump, pero uno de sus planteamientos me hizo reflexionar sobre los cambios tecnológicos.

Según Trump, «las redes sociales tienen un poder sin control«, ya que según la sección 230 de la ley americana, no se hacen responsables de lo que publican sus usuarios, pero si que pueden bloquear contenido a su criterio.

Y con esto, Trump puede tener mucha razón, y eso que lo dice desde la perspectiva equivocada (a él solo le importa seguir diciendo lo que a él le apetece decir sin ninguna responsabilidad).

Por ejemplo, Facebook ha decidido banear imágenes de Facebook e Instagram que tengan pezones femeninos, pero no si son masculinos, imponiendo así sus códigos morales sobre un tema tan complejo en la sociedad como es la sexualidad.

También han tenido bloqueado durante meses el hashtag #Sikh y #Sikhism que hace referencia al genocidio producido en la India después de la muerte de Indira Gandhi en 1984. Y aunque han pedido disculpas por este bloqueo, tampoco queda claro cuáles son los motivos que les han llevado a realizarlo.

Curioso que una compañía como Facebook banee contenido por cuestiones morales cuando, por otro lado, ha vendido datos personales de sus usuarios que han sido utilizados con fines políticos.

No hace mucho, Google también baneó la aplicación Podcast Addict de Google Play, su marketplace de apps. Este baneo se produjo, según Google, porque dentro de Podcast Addict había algunos podcast que hacían referencia al COVID-19. ¡Y como no iban a hacer referencia los podcasts al COVID en plena pandemia mundial!

¿Y no es casualidad que justo en las mismas fechas Google estaba lanzando mejoras en su servicio de podcasting Google Podcast, así como un nuevo sistema de métricas para podcasts?

Además, ¿con qué moral pueden banear cualquier contenido con una excusa como esta cuando han llegado a invertir multitud de recursos de la compañía en desarrollar una versión censurada de Google para poder acceder al mercado Chino?

Podemos buscarle justificaciones a cada uno de los miles de baneos de contenido que se producen a diario en las redes controladas por los Facebook, Apple, Google y compañía. Pero la realidad es que estos gigantes tienen intereses cruzados en todas las áreas posibles, desde la política internacional, a cualquier vertical de negocio posible, ya que sus tentáculos son sumamente largos.

Además, tienen capacidad económica superior a la de la mayoría de los países del mundo, y una influencia en nuestra cultura y sociedad que no somos capaces ni de medir. Tienen tanta influencia que sus aplicaciones y sistemas modifican nuestro comportamiento, buscando generarnos adicción.

Y a pesar de todo este poder, a pesar de todos estos intereses cruzados, dejamos en sus manos la toma de decisión de qué contenidos vemos a diario. De qué es moral y qué no es moral mostrar en una fotografía. De qué podemos considerar una ‘fake news’ y que se queda en el límite de lo correcto.

¿Estamos seguros que queremos que sean estos gigantes los que más influyan en la evolución de nuestra sociedad? ¿hasta qué punto es lógico que nunca hagamos nada hasta que es demasiado tarde?

Porque la historia nos enseña que cada nueva tecnología trae muchas cosas nuevas, pero también muchos impactos negativos en nuestra sociedad. Y, aunque esto es tema para otro día, debemos empezar a pensar en adelantarnos a los cambios que produce la tecnología en nuestra sociedad, y no a quedarnos rezagados a sufrir sus efectos.

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