Prohibido mejorar

Prohibido mejorar

Leía hace poco que el gobierno se dispone a obligar a las empresas que impulsen el teletrabajo a pagar a sus empleados por ciertos gastos (luz, internet, agua…) en los que incurrirán estos trabajadores por trabajar desde casa. Lo importante, parece, es que «a las empresas no les salga gratis» esto de que los trabajadores lo hagan desde casa.

Y, sinceramente, yo me quedo a cuadros. Porque no digo que no haya que establecer una conversación acerca de estos temas (seguramente dentro de un tiempo). Pero si como sociedad queremos prosperar y mejorar varios de los grandes retos a los que nos enfrentamos, como son la contaminación en las ciudades, la conciliación y, justo en estos momentos el tema del COVID, ¿por qué poner trabas a una herramienta como el teletrabajo?

Parece que los legisladores siempre van en contra de las tendencias del mercado. Mirando el programa electoral del PSOE, veo que ellos mismos se planteaban, en su momento, el teletrabajo como una herramienta fundamental dentro de su plan estratégico a 5 años para mejorar la conciliación:

Que el 50% de empresas ofrezcan flexibilidad horaria a, al menos, el 50% de su plantilla (con reparto equitativo hombre/mujer) y/o opciones de teletrabajo.

Hace apenas unos meses, el teletrabajo se veía, por muchos, como el santo grial para la mayoría de nuestros problemas. Quizás era la resistencia de la mayoría de las empresas a dar el paso a la flexibilidad laboral la que motivaba a muchos a pensar así. Porque si no, no entiendo el cambio.

Plantear que las empresas tengan que pagar parte de los consumos de los trabajadores en sus casas significa generar un freno artificial para la adopción del teletrabajo. Y ya no por el coste en si mismo, que será prácticamente insignificante, si no por la carga administrativa asociada, así como por el efecto psicológico de tener que «pagar un impuesto revolucionario» por permitir que en tu empresa se teletrabaje, cuando hace apenas unos meses no se quería que se teletrabajara.

Además, centrarnos en el pago de los consumos es centrarse en el chocolate del loro. En lo menos importante de todo esto. Cuando analizas el plan de fomento para el teletrabajo de países que se lo han tomado en serio, como Colombia, te das cuenta que se centran en aspectos mucho más importantes como:

  • Medidas preventivas en el lugar de teletrabajo
  • Verificar las condiciones del sitio de trabajo por parte del empleador
  • Recomendaciones sobre Ciberseguridad
  • Promoción de la salud y prevención de Riesgos Laborales
  • Etc.

Viendo su web de fomento del teletrabajo, te das cuenta que se lo creen de verdad, que saben que trae mejoras tanto para las empresas como para los trabajadores. Y no tienen problema alguno en hacer apología del teletrabajo:

Teletrabajo en Colombia

Y, de hecho, en estos temas son en los que nos centramos muchas de las empresas que hemos apostado por el teletrabajo. Por ejemplo, en Product Hackers (que todavía estamos aprendiendo), nos hemos centrado en:

  • Crear una guía de trabajo en remoto, con consejos para mejorar la salud de los trabajadores en remoto (pausas cada cierto tiempo, hacer algo de ejercicio, etc.)
  • Asegurarnos de que todo el mundo tenga un puesto de trabajo en su casa que le permita trabajar sin riesgos
  • Por supuesto, les damos un portátil o el equipo que necesiten para que trabajen desde casa
  • Una bolsa de 500€ para comprar una silla, segundo monitor, o cualquier otra cosa que necesiten para tener un mejor entorno de trabajo

Y seguro que nos queda mucho por mejorar. Y no hacemos esto porque queramos ser unos buenazos o porque queramos parecer guays. La verdad es que, más allá de ser personas y también trabajar en remoto y comprender los retos, desde un punto de vista empresarial nos compensa, siempre, que nuestros trabajadores estén lo mejor posible. Así rendirán más, tendrán menos problemas derivados del trabajo (espalda, cuello, vista…) y estarán más felices de trabajar en Product Hackers.

Porque las empresas no somos el demonio. El tejido empresarial español está compuesto de micropymes que, en su gran mayoría, son pequeñas familias que quieren que todos sus miembros estén felices, además de ayudar a generar un beneficio económico.

Pero este tipo de legislaciones, además de demonizar a las empresas, ponen la demagogia por delante de cualquier beneficio para la sociedad. Espero, de todo corazón, que este tema se recapacite y se busque fomentar el teletrabajo y no poner trabas adicionales.

Porque yo creo en una sociedad que, en no mucho tiempo, sea mucho más líquida en la relación personal-profesional, con más tiempo para estar con la familia, menos necesidad de perder tiempo en el transporte y contaminar, y donde tanto trabajadores y empresas se relacionen de una mejor forma para todos.

 

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