El salario emocional del creador

El salario emocional del creador

Me encanta generar contenido. Quizás porque la divulgación es una de las cosas que más disfruto, y crear contenidos divulgativos en distintos formatos es una búsqueda continua de la mejor forma de divulgar y compartir conocimiento. Me gusta tanto como para dedicar la mayoría de mis horas de ocio a generar contenido gratuito para otros. No me importa no monetizarlo directamente, el propio proceso es una recompensa en si misma porque te ayuda a estar continuamente mejorando.

Pero se hace duro, algunas veces muy duro. A veces te encuentras un domingo a las 6 de la mañana ya sentado delante del ordenador, para que te de tiempo a terminar el podcast que tiene que salir esa semana, o dándole vueltas a un capítulo del libro que tienes atascado. Tienes otras mil cosas pendientes de hacer de tu trabajo, y te gustaría tener un rato para poder desconectar de cualquier actividad intelectual. Pero no puedes. Esos momentos son muy complicados.

Te replanteas todo. Además, en esos momentos pierdes energía y perspectiva. A veces te encuentras terminando un episodio del podcast que no ha quedado tan fino como te gustaría, y ese cansancio y carga adicional te hacen pensar… ¿tiene sentido que siga haciendo esto? ¿por qué no dejarlo? ¿no estaría mejor descansando un rato más? ¿o dedicando ese tiempo a otras actividades que también me encantan como leer, producir música o paseando con Mon?

El otro día tuve un día de esos, extremadamente complicados. El calor no ayudaba, el cansancio de muchos fines de semana seguidos sin parar de trabajar o de generar contenido también hacía ya una mella complicada de ignorar. Y justo en uno de esos momentos de ahogo mental recibí un mensaje en LinkedIn que decía así:

Jose Carlos, un podcast brillante el de en.digital. Tanto en edición, locución, invitados, estructura del contenido, intros, etc. lo he redescubierto hace poco (hace tiempo había escuchado ya algún episodio) desde hará una semana y me alegro, son cómo esas series de Netflix que no has visto nunca y tienen subidos un montón de episodios, y puedes hacerte una maratón de la serie. Pues eso hago con tu podcast. 😅 👏🏻¡Bravo!👏🏻 ¡Gracias!🙏🏻

La verdad que en el último año y pico, cada semana suelo recibir algún mensaje de este tipo, algunas semanas son varios, algunos meses puede que ninguno. En media, 1 o 2 mensajes a la semana acaban cayendo aunque distribuidos de forma irregular.

Y como creador, estos mensajes sientan a gloria, como los likes, las reviews en Apple Podcast o los tweets compartiendo tu contenido. Al menos sientes que estás tocando a alguien de alguna forma. A veces te cuentan cómo les has animado a emprender, otras veces te dan las gracias como en este caso porque les gusta el podcast como contenido, en otros casos generan conversaciones más profundas.

A esto le llamo «salario emocional» del generador de contenidos. Porque el sentir que lo que estás haciendo tiene sentido es imprescindible para no acabar tirando la toalla en algún momento.

Así que si te gustan los contenidos que consumes, te recomiendo que compartas, le des a like, lo envíes a tus amigos, escribas a sus creadores… lo que sea. Pero házselo notar al creador. Muy seguramente un simple tweet, un comentario a su contenido, una reseña en donde corresponda… un gesto que para ti solo te lleve un minuto, pueda cambiar el día de ese creador para bien y darle fuerzas para seguir creando contenidos unas semanas más.

Y digo esto porque cuando analizas datos, el feedback medio de los contenidos es extremadamente bajo. Después de analizar decenas de podcasts veo que, con (mucha) suerte, uno llega a 10-15 likes y un par de comparticiones por cada 1.000 reproducciones. Con las newsletters pasa algo parecido, puedes tener entre 10 o 20 reacciones por cada 1.000 suscriptores.

Esto quiere decir que la tasa de conversión de contenido a feedback por parte del que lo consume es de entre el 1% y el 2%, que podría ser una conversión típica de un eCommerce. Vamos, que aflojamos la tarjeta de crédito para comprar mierda por Internet con la misma facilidad (o incluso con mayor facilidad) que lo hacemos para agradecer los contenidos gratuitos que recibimos de creadores que invierten sus horas muertas en aportarnos mucho valor.

Así que ya estás tardando. Recuerda el último contenido gratuito que te emocionó y «paga emocionalmente» a ese creador con algún reconocimiento por su trabajo. Serán solo unos segundos, pero habrán merecido mucho la pena.

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